jueves, 16 de noviembre de 2017

La política ha muerto

La política ha muerto y no nos habíamos dado cuenta, ya ha venido mostrando los síntomas de su incapacidad para avanzar en la solución de los problemas de las sociedad a la que se debe.

El brexit en Inglaterra, Le Pen en Francia, la declaración de independencia de Cataluña de España, Putin, Trump en general,el Daesh en particular y Maduro sobre todo Maduro son distintas muestras en distintos lugares, del fin de la política.

En el brexit, por ejemplo, el primer ministro decide hacer un referéndum para seguir en la UE o no. ¿En serio? ¿Un tema absolutamente complejo y con impactos invisibles y con efectos retardados (delay ), como se dice en dinámica de sistemas, en un referéndum? ¿Acaso no es una decisión propia de técnicos, estadísticos, urbanistas, economistas, matemáticos, ingenieros, antropólogos, etc? ¿Como exponer una decisión tan importante a las opiniones de un pueblo no conocedor y manipulable?

Entonces, ¿cuando se ve la complejidad? En el caso de Brexit, se ve en los tratados para la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea, tratados que atienden la diversidad de temas que deben resolverse y que los tienen enredados en negociaciones que no avanzan.

Y en otro caso, me pregunto: como sería Francia manejada por Jean Marie Le Pen? Que poco faltó y vino a ser un joven, Macron, que a última hora, salvó el día o al menos alargó la situación. Y bueno, eso de salvo el día es un decir, habrá que esperar como lo hace.

Me pregunto, eso si, ¿Qué tiene que haber pasado en los políticos y la política francesa con su academia, su ciencia y su tradición Republicana? Lo que finalmente parece explicar el fenómeno es el desencanto sobre la pobreza de la política y sus resultados en la Francia modelo de la racionalidad. Y ojo, con las narrativas anti política.

Y, en el caso de moda por estos días, ¿Los catalanes quieren ser independientes? ¿De verdad? ¿Así, de repente? ¿Sabrá un catalán cuál es la viabilidad real de semejante proyecto? ¿Qué utilidad tendría el proyecto independentista para el ciudadano de a pie, más allá de sentirse más catalán que español? ¿Es incompatible su identidad Catalana o la Gallega, Valenciana, Sevillana, Vasca, etc. con la española?  

Suponiendo que así sea, sería viable crear todos esos países con los infinitos temas como el agua, por poner uno. ¿Qué harían estos nuevos países, venderse el agua entre sí, eliminar las interconexiones eléctricas, las interconexiones telefónicas y de internet, ah y el AVE, llegaría a las fronteras? ¿El modelo sería mediante empresas trasnacionales o empresas pequeñas en cada mini país? ¿Tan malo son estos españoles de Madrid, para tener que desbaratar todo? La pregunta es, si alguien en realidad ha elaborado los modelos matemáticos, antropológicos y de sistemas dinámicos, que incluyan los temas hídricos, económicos, sociológicos, etc. que aborden semejante complejidad. 

Al parecer la política no funciona así, parece que se trata de hablar, en la más simple de sus modalidades, de convencerse a sí mismos y a los que piensan igual por obligación, sin importar el fenómeno, o mejor, los datos que surgen de modelos, que es a lo que medianamente podemos acceder. Lo peor es que la lealtad es más importante que el conocimiento y las capacidades. Los partidos se alejan de lo técnico y se acercan más a las tertulias superfluas, acaparando minutos en pantalla y medios. Muy en la onda de la civilización del espectáculo que nos describe tan bien Mario Vargas Llosa, en su libro.

La política se trata, al parecer, de crear narrativas que convenzan al público crédulo (del espectáculo), funcione o no. Las narrativas más poderosas son polarizantes, extremas, mágicas, metafísicas, maniqueístas, e incluso integrista y fundamentalistas, sin bases reales. Cuando estas narrativas se imponen, son imparables, porque de la polarización surgen un enemigo y un espíritu de cuerpo, pasión y odio e irracionalidad.

Lo que uno ve desde afuera del tema catalán, no lo entiende, pero me temo que los mismos españoles no lo entienden tampoco, sobre todo si lo ves desde la política.  

Parece obvio que algo tan extraño, por decir lo menos, de pronto esté instalado como una realidad. Ahora, si vemos la narrativa, que los secesionistas usan, es polarizante, maniqueísta, integrista, etc y ha venido imponiéndose sin validación y los políticos no se habían dado cuenta. Hasta que les exploto en la cara. La respuesta es la judicializacion que de alguna forma echa más leña al fuego, los enemigos son más enemigos. Al parecer los independentistas lo tienen más claro, usan el mercadeo, la ideología, las narrativas poderosas, repleta de medias verdades, mentiras y ocultando la complejidad, que en realidad, no estoy seguro que la manejen, todo para alcanzar sus objetivos, funcionen o no, porque igual la culpa no será de ellos sino de sus enemigos.

Entonces la política trata de narrativas y poder.

Y Maduro, es Maduro gracias a Chávez y el socialismo del siglo XXI. ¿Y que es el chavismo? Una narrativa maniquea, de ricos y pobres, patriotas y oligarcas con enemigos internos y externos. De nuevo, los políticos no lo vieron, tal vez, aún no lo ven. Y de nuevo, desde esa perspectiva de la política (o lo que queda de ella) es un proyecto exitoso ya que por 18 años han sustentado el poder imponiendo una narrativa, pero arruinado, al tiempo, a un país con recursos, con los precios del barril más altos de la historia, la política chavista, llevó al país a la pobreza, en un acto casi mágico, pero, no importa porque la narrativa da para todo, para destruir y explicarlo todo, aunque, eso sí, no es capaz de resolver los problemas reales. 

A la hora de atender el problema del poder, la política cuenta con la narrativa poderosa, los medios y la organización para convencer: funciona, pan comido. 

Ahora, para resolver los problemas complejos de la gente, está claro, no sólo por los resultados que están a la vista, sino porque un método, apenas basado en convencerse a sí mismo y culpando a otros cuando las cosas salen mal. Es claro que con un método así, que no se acerca, ya no digamos que al método científico, que seria mucho decir, pero al menos a los métodos de gestión de las corporaciones, no da para resolver ni el problema de la basura (que aunque puede resultar complejo, solo sería ese problema). Es tal la confianza en la narrativa y que el fin último es el poder, que meterse en honduras exponiendo, al mismo tiempo, las incapacidades de los compañeritos, no les vale la pena. 

La política quedó para el poder y para los problemas reales... ya veremos. 

Y la oposición parece ir por el mismo camino. Aunque con el dilema de una narrativa ética o una narrativa poderosa que entra en consonancia con el chavismo. Pero mientras se ponen de acuerdo y/o nace una nueva política el chavismo es rey.

Y el mundo y sus instituciones ya obsoletas, incapaces de abordar un caso como el de Maduro, que hasta ellos lo ven tan claro y aún así no pueden hacer nada. 

Ni con el cambio climático o la miseria o los refugiados. Si el mundo, sus políticos son incapaces de resolver los problemas de la complejidad, que son los problemas que le corresponden, entonces no sirve de nada, se ha desnaturalizado y convertido en un mero instrumento de políticos (vaya el término en función de la reciente redefinición), al servicio del poder y los intereses mezquinos de minorías delirantes, dueños del futuro plagado de conflictos, para que las máquinas electorales funcionen, un futuro que nadie querría por qué no vale la pena vivir día a día de un conflicto a otro programado para siempre, excepto para quienes reinan detrás de las bambalinas, de un mundo loco, donde un futbolista puede ganar millones por hacernos felices después de cada gol, mientras un doctor en medicina, que salva vidas no percibe en toda su vida el ingreso del hombre con el balón, en un año. Donde el lobby americano (también en Europa) tiene tanto poder que le impone la agenda y las decisiones a los políticos, para que estos se encarguen, con la adecuada narrativa y se hacen cosas sin importar las consecuencias, en el complejo e intrincado mundo que está surgiendo.

Y claro que hace falta la política, una nueva política. Como para conducir un camión se necesita un certificado y para dirigir un país solo se requiere compañeros que te nombren candidato. 

¿Que capacidad tiene que tener un CEO de una corporación para dirigirla? ¿Puede ser cualquier persona? ¿Acaso no requiere títulos universitarios, tal vez un MBA o es que podría ser cualquier persona?

A más complejidad del empleo más competencias requeridas. Esto parece claro, tautológico, pero no es así para ser presidente. ¿Maduro, Trump, de verdad están capacitados? ¿Lo está Putin, de verdad? Hasta para ser futbolista tienes que pasar la prueba y para ser presidente, no?

¡Que tremenda arrogancia! Pero claro, para que tanto trabajo, solo hay que converse a la gente y para eso existe el mercadeo.


Así que solo parece posible una nueva política surgida de otras disciplinas, porque la arrogancia y el conocimiento no van juntos.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Escasez

(En plena escasez, producto de los errores del gobierno de Nicolás Maduro.)
Lo que pasa con el país, es decir, lo que nos pasa, me recuerda al blitz, la infame campaña de bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. 

Cuenta Malcom Gladwell, que después de un bombardeo, venía la euforia de llegar a una casa que había quedado intacta. Es comparable a cuando alguien hace cuatro horas de cola y logra comprar algo, se le nota una euforia, una alegría. 

Uno espera la indignación, la rabia, pero se nota la envidia del que está todavía en la cola y el pecho inflado del que compró algo, por poco que sea. 

Hay quien piensa que la gente no va a poder más, que se va a producir un estallido, pero no estoy tan seguro de eso. 
Tal parece que los estallidos son al inicio de esos acontecimientos extraordinarios, como reacción inmediata, en caliente, porque si pasa un tiempo, nos vamos aclimatando. Se vuelve cotidiano, como si hacer cola fuera lo de siempre, lo de toda la vida.

Tenemos 17 años de deterioro lento pero progresivo, hacia el desastre, como la rana que muere hervida pues no puede percibir los cambios leves en la temperatura. Solo si el agua está hirviendo, antes que la rana entre al agua es que puede percibir el intenso calor y entonces salir para evitar la muerte.

Lo que pasó en el Caracazo, fue como el agua hirviendo, todos percibimos la diferencia, saltamos como la rana. Sin embargo, la situación de hoy es diferente, todo viene transcurriendo durante meses, poco a poco va hirviendo el agua, pero parece que no lo notamos.


Caracas 25 de abril de 2016

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ocho años despues

Han pasado ochos años del anterior post, desde el 24 de agosto del 2008. Mucha agua ha pasado bajo el puente. Y estoy vivo, no es un robot que escribe éste nuevo (con la IA, dentro de poco los post de los famosos serán robóticos)

Lei algunos post y, bueno, no está tan mal. Soy amateur, obviamente.

Deje de escribir porque no me lee nadie. Apenas me leen mis hijas. Pero finalmente, me puedo leer yo, qué más da. Además escribo como si me leyera todo el mundo (cuestión de estilo o de ego).

Por cierto me he fijado, que he prometido temas en próximos post. Supongo que no cumpliré, pero igual, como ya dije (o sea, ya me dije), nadie me lee, así que no tengo que pedir perdón, ya que obviamente, yo me perdono. Aunque eso de "obviamente me perdono", es un tema de coaching (de nuevo, da para más, pero no me prometo nada).

Para mi tiene la gracia que al leer algo viejo -que uno escribió- se reconoce a lo lejos, a la distancia, con algo de ternura. Tal vez después que ya no pueda escribir más, ya que la vida es así: Se apaga más tarde o más temprano, mi familia lo pueda usar para recordarme en una faceta desconocida o para los que no me conocieron en persona, descubran en estos textos, al ser humano, que no se ve en las fotos. Por cierto, para esto último, recomiendo leer también: http://gustavo-palabras.blogspot.com/ con pre-nostalgia o con nostalgia, da igual. Eso si, con un poco de ternura y compasión.

domingo, 24 de agosto de 2008

Concentración, dispersión o exploración

Me gustan muchas cosas: El cine, la música, el deporte, ser padre, la poesía, la literatura, la pintura, el dibujo, los comics y un largo etc. Sospecho que de haberme dedicado a unas pocas permitiría un mayor conocimiento y profundidad sobre ese tema. El punto es que en muchas de esas cosas que menciono me he involucrado.

He sido deportista, jugando fútbol, futbolito, baseball, carreras de fondo, judo, aikido, ping pong. Como todos los muchachos. Bueno, había aquellos que sólo hacían un deporte, incluso eran "malos" en los otros, los que no practicaban. Conocí a varios, uno que recuerdo, era pelotero; me enseño muchas cosas del baseball, pero no podía jugar otra cosa ni lo quería. La garza, le decíamos a otro, que sólo corría conmigo los 1500 metros y también me enseño cosas. Me presentó a grandes del deporte de esa epoca, con las que corríamos en los entrenamientos largos.

En el futbolito, entrenaba con muchachos que posteriormente llegaron a ser campeones mundiales de fútbol sala. Ellos sólo jugaban fútbol o fútbolito, nada más.

Por esa epoca amaba los comics y me dió por dibujar. Dibujaba desde niño y parece que lo hacía bien. Mis trabajos eran seleccionados y me buscaban para que ayudará en los distintos trabajo del cole. Y me dió por comprarme libros sobre técnicas de dibujo. Luego, naturalmente quise pintar, pero en esto no era tan bueno, no era natural. Así que también leía sobre los pintores y sobre aquellos que eran fabulosos dibujantes como Miguel Angel o Da Vinci. Me gustaba mirar sus trabajos y tratar de decifrar sus técnicas. Descubrí a Arturo Michelena, especialmente porque era un dibujante prodigioso. Me encantanba ver el trabajo inacabado, donde se veía el proceso y podía descubrir como lo hacían. Me gastaba los libros de dibujo, secretamente, pues no me gustaba que vieran mis trabajos, hasta que estuvieran acabados y, que por supuesto, aprobaran un estricto críterio de calidad.

En la universidad, hice judo, un deporte fabuloso. En el club de la UCV. Allí conocí a Natasha Hernández, que era campeona nacional y creo que panamericana. Era una gran motivación, porque era todo un ejemplo de trabajo y disciplina. En esa epoca me dió por la literatura y en particular la poesía. Hice un taller en la UCV con Marhia Vásquez (si mal no recuerdo) y un grupo de muchachos y no tanto. Leímos a todos los poetas latinoamericanos modernos y escribimos y leimos nuestros textos. Bueno y no sólo poesía, también los grandes autores del boom latinoamericanos, como Garcia Márquez.

También leía de política y filosofía y bueno, algo de computación. Claro que de la literatura al cine hay apenas un paso y entonces también estudié sobre guiones de cine e hice un taller sobre el tema, con Thaelman Urgelles, autor de La Boda y Generación Halley. En este taller era el único que no venía de una carrera afin como letras. Y claro hice me guión del taller.

En la escuela de computación, comentabamos sobre un autor norteamericano, que tenía muchos libros. Se decía jocosamente que tenía un mar de conocimientos de un centímetro de profundidad. Así me sentía yo. Me reprochaba el hecho de haber hecho tantas cosas y no haberme concentrado en una. Quien sabe, tal vez sería el mejor del mundo en el tema.

Hay más cosas, hay más temas, pero creo que está claro el punto y en otro post, seguramente escribiré sobre otra áreas que han estado en mi inquietud. La cosa es que uno toma una elección, escoge enfocarse o explorar y yo opté por explorar. Pero hay constantes, la exploración no es totalmente loca y al azar, algo la dirige, hay un mapa, no siempre visible, que en mi caso tiene que ver con el acto creativo, con la experiencia directa, con una cierta belleza que encuentro en algunos actos humanos y sobre los cuales no me basta contemplar.

Después contaré lo que encontré, lo que sentí en cada experiencia.

sábado, 9 de agosto de 2008

De revoluciones y evoluciones

Creo que las revoluciones son necesarias. Son como los destapadores de los atascos históricos. Los sistemas humanos, vistos como sistemas adaptativos complejos, pueden explicar como el progreso, la evolución, son inevitables. Sucede sin embargo, que se producen atascos, como pasó en Chile con Pinochet, por nombrar uno. Uno, donde la sociedad empuja pero no avanza, como pasa con las tuberías sucias o el tráfico de Caracas. La cosa no avanza, no parece avanzar. Así que la característica adaptativa, produce una respuesta, una solución, como pasó con la Rusia de los Zares o la Cuba de Batista.

Para que existiera un Fidel o un Lenín, hacía falta un atasco, un freno a la inevitable evolución humana. Es entonces cuando la revolución cobra sentido y más que echar para adelante, de un salto (Como dicen los clásicos del materialismo histórico-dialéctico) a mi me parece (sin pudor ni prueba científica) que es para desatorar, desenmarañar aquello que impide que la sociedad fluya. Lo que parece, que inevitablemente pasa a continuación, es que lo revolucionario hoy, mañana envejece también y se convierte a su vez en atasco. ¿No es acaso lo que le pasó a Fidel?

Cuando el Caracazo, el día en que bajaron los cerros, era como la señal de que algo se quebraba. Como una empresa que entra en rojo, que pierde sus clientes en una estampida y no hay banco que le preste. En ese tiempo, tenía esa sensación de atasco, de juego trancado.

¿Acaso, los gobiernos de Lusinchi, Luis Herrera, Carlos Andrés no fueron atascos históricos? ¿En que avanzamos como sociedad en esa etapa? Se requería un Chávez, no tengo duda.

La revolución Cubana parece mostrar una intención de revolucionarse, tal vez a menor velocidad que la Perestroika de Gorbachov, quizá por aquello de picado de culebra le tiene miedo a bejuco. Se evidencia un atasco, porque de lo contrario para que cambiar.

En Venezuela todo luce taponado. Las leyes de Chávez, han sido eficaces en función de unos propósitos supuestamente revolucionarios, pero con unos resultados pobres en términos de bienestar social a diez años vista.

Así que se convocan revolucionarios con sus guayas y herramientas para que vengan a desatorar las calles, los municipios y el territorio nacional.

jueves, 7 de agosto de 2008

Juego limpio

Comienzan los juegos olímpicos y eso me recuerda de muchacho participando en cuanto deporte podía. Eso sí, tenía lo que llaman el espíritu olímpico. Nada de trampa ni de ventajismos.

No me divierte ganar con trampa. No juego ese juego donde lo que importa es ganar. No sé si es que algo de talento tenía y no me resultaba tan difícil ganar de vez en cuando. Pero lo cierto es que ganar fácil no divierte, hacer trampas menos.

Una vez le dije al árbitro que la pelota no terminó de pasar la raya, no fue gol. Quién querría ganar así (el tipo me miro raro, encogió los hombros y sigan, sigan)

Pero, si, había gente que intentaban ganar fuera como fuera.

Era inverosímil, pero nos acostumbramos a oponer a la bajeza, grandeza. Cosas de muchacho. Pero se me quedó la maña de no comerme los semáforos o pasar los rayados en los túneles, odio colearme en lugar de hacer la cola. La viveza criolla me parece boba, le falta grandeza, espíritu olímpico.

A veces me encuentro raro, como si estas cosas estuvieran pasadas de moda, como si lanzarse de cabeza para que te concedan un penalti fuera más divertido que hacer el gol en la jugada, levantándose y rematando en buena lid y si fallo, me queda el gusto de intentarlo. Pero, claro te dirán perdedor. Importa ganar aunque no seas mejor, a quien le importa el que perdió, mejor burlarse, aunque tenga más talento.

Por eso, me parece patética la risa de los coleados y lo que hace el Contralor Rusían y el TSJ. Cómo puede jugar Aristóbulo así. ¿Y si gana, en realidad ganó? No me queda claro que quien pierda, en realidad, sea Leopoldo. Veremos en las elecciones.

jueves, 31 de julio de 2008

Cumpleaños

En estos días cumplí años y quería escribir algo el mismo día, pero no me fue posible. Andaba medio "espichado" y era mejor que no.

Al principio quería escribir sobre la necesidad de humana de medir y comparar. Los años son una medida y sirve para saber si somos viejos o jóvenes, si somos aptos para trabajar en ciertas tareas o si debemos cambiar los hábitos de vestir...que se yo.

Después de los eventos que provocaron mi pinchada, cambió todo. Ya ni quería seguir con el Blog. Eso también es un hábito humano...que curioso.

Finalmente, cuando llegó a casa después de un largo día de trabajo, tráfico y noticias repetidas. En pleno estado depresivo, me encuentro con una fiesta sorpresa, de esas que hacen en las peliculas y que nunca antes me había pasado, porque sólo se da en las peli (todo el mundo lo sabe).

Oscuridad, esfuerzo para entrar en la casa, silencio, encender la luz a tientas y ¡SORPRESA!
Un grito al unisono de las tres chicas de la casa. Regalos, torta -deliciosa y hecha en casa- risas, canción de cumpleaños y unas tarjetas preciosas de las niñas. Que fino que me pase esto. Fue algo sencillo, pero me conmovió.

Y bueno quería compartirlo, como a veces hacemos los humanos.