sábado, 10 de diciembre de 2016

Escasez

(En plena escasez, producto de los errores del gobierno de Nicolás Maduro.)
Lo que pasa con el país, es decir, lo que nos pasa, me recuerda al blitz, la infame campaña de bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. 

Cuenta Malcom Gladwell, que después de un bombardeo, venía la euforia de llegar a una casa que había quedado intacta. Es comparable a cuando alguien hace cuatro horas de cola y logra comprar algo, se le nota una euforia, una alegría. 

Uno espera la indignación, la rabia, pero se nota la envidia del que está todavía en la cola y el pecho inflado del que compró algo, por poco que sea. 

Hay quien piensa que la gente no va a poder más, que se va a producir un estallido, pero no estoy tan seguro de eso. 
Tal parece que los estallidos son al inicio de esos acontecimientos extraordinarios, como reacción inmediata, en caliente, porque si pasa un tiempo, nos vamos aclimatando. Se vuelve cotidiano, como si hacer cola fuera lo de siempre, lo de toda la vida.

Tenemos 17 años de deterioro lento pero progresivo, hacia el desastre, como la rana que muere hervida pues no puede percibir los cambios leves en la temperatura. Solo si el agua está hirviendo, antes que la rana entre al agua es que puede percibir el intenso calor y entonces salir para evitar la muerte.

Lo que pasó en el Caracazo, fue como el agua hirviendo, todos percibimos la diferencia, saltamos como la rana. Sin embargo, la situación de hoy es diferente, todo viene transcurriendo durante meses, poco a poco va hirviendo el agua, pero parece que no lo notamos.


Caracas 25 de abril de 2016

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