jueves, 7 de agosto de 2008

Juego limpio

Comienzan los juegos olímpicos y eso me recuerda de muchacho participando en cuanto deporte podía. Eso sí, tenía lo que llaman el espíritu olímpico. Nada de trampa ni de ventajismos.

No me divierte ganar con trampa. No juego ese juego donde lo que importa es ganar. No sé si es que algo de talento tenía y no me resultaba tan difícil ganar de vez en cuando. Pero lo cierto es que ganar fácil no divierte, hacer trampas menos.

Una vez le dije al árbitro que la pelota no terminó de pasar la raya, no fue gol. Quién querría ganar así (el tipo me miro raro, encogió los hombros y sigan, sigan)

Pero, si, había gente que intentaban ganar fuera como fuera.

Era inverosímil, pero nos acostumbramos a oponer a la bajeza, grandeza. Cosas de muchacho. Pero se me quedó la maña de no comerme los semáforos o pasar los rayados en los túneles, odio colearme en lugar de hacer la cola. La viveza criolla me parece boba, le falta grandeza, espíritu olímpico.

A veces me encuentro raro, como si estas cosas estuvieran pasadas de moda, como si lanzarse de cabeza para que te concedan un penalti fuera más divertido que hacer el gol en la jugada, levantándose y rematando en buena lid y si fallo, me queda el gusto de intentarlo. Pero, claro te dirán perdedor. Importa ganar aunque no seas mejor, a quien le importa el que perdió, mejor burlarse, aunque tenga más talento.

Por eso, me parece patética la risa de los coleados y lo que hace el Contralor Rusían y el TSJ. Cómo puede jugar Aristóbulo así. ¿Y si gana, en realidad ganó? No me queda claro que quien pierda, en realidad, sea Leopoldo. Veremos en las elecciones.

No hay comentarios: