sábado, 10 de diciembre de 2016

Escasez

(En plena escasez, producto de los errores del gobierno de Nicolás Maduro.)
Lo que pasa con el país, es decir, lo que nos pasa, me recuerda al blitz, la infame campaña de bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. 

Cuenta Malcom Gladwell, que después de un bombardeo, venía la euforia de llegar a una casa que había quedado intacta. Es comparable a cuando alguien hace cuatro horas de cola y logra comprar algo, se le nota una euforia, una alegría. 

Uno espera la indignación, la rabia, pero se nota la envidia del que está todavía en la cola y el pecho inflado del que compró algo, por poco que sea. 

Hay quien piensa que la gente no va a poder más, que se va a producir un estallido, pero no estoy tan seguro de eso. 
Tal parece que los estallidos son al inicio de esos acontecimientos extraordinarios, como reacción inmediata, en caliente, porque si pasa un tiempo, nos vamos aclimatando. Se vuelve cotidiano, como si hacer cola fuera lo de siempre, lo de toda la vida.

Tenemos 17 años de deterioro lento pero progresivo, hacia el desastre, como la rana que muere hervida pues no puede percibir los cambios leves en la temperatura. Solo si el agua está hirviendo, antes que la rana entre al agua es que puede percibir el intenso calor y entonces salir para evitar la muerte.

Lo que pasó en el Caracazo, fue como el agua hirviendo, todos percibimos la diferencia, saltamos como la rana. Sin embargo, la situación de hoy es diferente, todo viene transcurriendo durante meses, poco a poco va hirviendo el agua, pero parece que no lo notamos.


Caracas 25 de abril de 2016

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ocho años despues

Han pasado ochos años del anterior post, desde el 24 de agosto del 2008. Mucha agua ha pasado bajo el puente. Y estoy vivo, no es un robot que escribe éste nuevo (con la IA, dentro de poco los post de los famosos serán robóticos)

Lei algunos post y, bueno, no está tan mal. Soy amateur, obviamente.

Deje de escribir porque no me lee nadie. Apenas me leen mis hijas. Pero finalmente, me puedo leer yo, qué más da. Además escribo como si me leyera todo el mundo (cuestión de estilo o de ego).

Por cierto me he fijado, que he prometido temas en próximos post. Supongo que no cumpliré, pero igual, como ya dije (o sea, ya me dije), nadie me lee, así que no tengo que pedir perdón, ya que obviamente, yo me perdono. Aunque eso de "obviamente me perdono", es un tema de coaching (de nuevo, da para más, pero no me prometo nada).

Para mi tiene la gracia que al leer algo viejo -que uno escribió- se reconoce a lo lejos, a la distancia, con algo de ternura. Tal vez después que ya no pueda escribir más, ya que la vida es así: Se apaga más tarde o más temprano, mi familia lo pueda usar para recordarme en una faceta desconocida o para los que no me conocieron en persona, descubran en estos textos, al ser humano, que no se ve en las fotos. Por cierto, para esto último, recomiendo leer también: http://gustavo-palabras.blogspot.com/ con pre-nostalgia o con nostalgia, da igual. Eso si, con un poco de ternura y compasión.